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Dentro del contexto de investigación denominado “Historia del rock Villalemaníaco” nos encontramos con Joaquín Pérez, el “Joaco”, dueño de tantas historias y anécdotas al ser quien encabezara desde hace muchos años las movidas en “la micro”. Además de su innegable apego a la gestión y apoyo al movimiento musical local, destaca como un deportista de larga trayectoria, cumpliendo 3 décadas con el Villa Alemana Rugby Club. Los invitamos a conocer a este multifacético personaje, sus posturas frente al desarrollo y evolución del rock y el deporte villalemanino.
Texto y entrevista por Nicolás Dinamarca M. Fotografías de Mauricio Cancino M. (http://www.flickr.com/photos/mcancino)
Cuéntanos de tu relación con la música, cómo se inicia el interés por manifestarse en relación a la historia que ya muchos conocemos.
Bueno, yo me acuerdo que escuchaba harta música, todo tipo de música… Obviamente era música embasada. Cuando empezaron a haber grupos que tocaran, y gente a necesitar espacios para la música y hacer recitales, yo ya sabía más menos de organización y pasos a seguir en ese trabajo. Estamos hablando de dictadura y post dictadura, donde el mayor de Carabineros tenía más autoridad que el Alcalde, adonde si el Alcalde te daba autorización para un evento, llegaba el paco y te cagaba igual. O sea, la famosa transición “en la medida de lo posible” que tanto le critico yo a Patricio Aylwin posteriormente.
Ahora pasa que tú no necesitas pedir permiso para hacer algo porque en muchos casos no te van a molestar, porque la cuestión ya es socialmente aceptada de que si un grupo quiere tocar, que toque. Antes no, si no pedías permiso era peor, entonces había que hacerlo porque las consecuencias eran fuertes. Siempre asumimos esas consecuencias, uno sabía a lo que iba, las consecuencias podían exponer a la gente que venía, podían venir los pacos, apalear a la gente y llevársela presa, con malos tratos y vejaciones; o sea, abuso de autoridad, simplemente porque a uno se le ocurrió que habían ciertas cosas que aceptar y otras no. Eso es la prepotenca, ahí estamos hablando de la prepotencia, y en vista de la prepotencia uno tenía que ingeniárselas para facilitar espacios, medios, lugares para que los cabros tocaran, y eso fue lo que hice yo.
¿A partir de qué año comienza todo esto?
Todo esto empezó a fines de los ’80 pasando por el ’91, ’92. Después la cosa se fue haciendo diferente con el cambio. Igual era complicado, de hecho me acuerdo de un recital en el estadio, al que llegó un paco en moto pidiendo la programación, y qué bandas iban a tocar. Mira, eso te lo puede decir el Mayor, el Teniente o el Sargento que viene a cargo de los pacos que van a cuidar el desarrollo del evento, pero no un paco cualquiera que anda haciendo un procedimiento común y corriente, a ese nivel estábamos.
¿Y qué sucedía entonces con bandas más ‘grandes’ como cuando vinieron Los Prisioneros o Illapu?
Es que cuando estuvo la concha acústica en el estadio se hicieron hartas cosas ahí, se ocupó harto, y cuando vinieron Los Prisioneros no hubo mayor problema. También pasa que mucha gente no sabía qué eran Los Prisioneros porque no se escuchaban las canciones. Era un grupo que corría como ‘under’. Me acuerdo cuando fueron al gimnasio de la Católica de Valparaíso y no los conocía nadie, pero en el ‘under’ se conocía lo que eran, y eran unos cabros chicos que iban a tocar a la Universidad, uno más menos cachaba las temáticas de las letras. Y lo de Illapu fue una movida de unos compadres que se consiguieron el gimnasio con el Alcalde García, tocaron y se llenó. Lo bueno es que lo prestaron porque ese Alcalde era bien veleidoso, para algunas cosas estaba y para otras no.
¿Cómo empieza paralelamente el cuento con el rugby? Recordemos que en tu vida estas cosas van prácticamente de la mano.
Claro. Yo empecé con el Rugby en el ’80, antes hacía Atletismo. Me invitaron a jugar Rugby y fue el deporte colectivo que me gustó, y me gustó para siempre, al punto de que ahora soy entrenador, y el Rugby se transformó en mi deporte al final. Es un deporte que te toma, que tiene mucho, es trabajo individual y de grupo, trabajo por metas, ir haciendo bases, ir avanzando, es un deporte muy inteligente.
Llama la atención que el Rugby, siendo un deporte al menos en Chile de élite, haya llegado a Villa Alemana. ¿Cómo sucede eso?
El Rugby lo llegaron jugando los ingleses, y lo enseñaron en los colegios ingleses. Acá en la región eran el Saint Peter’s y el Mackay, también en las universidades. O sea, si eras chico y querías aprender rugby, si no ibas en un colegio Inglés no tenías ninguna posibilidad de hacerlo. Ahora hay clubes, como está el club de Villa Alemana y en el que más encima aprendes de forma gratuita. El que hizo el club acá, fue Reinaldo Narvaez, junto con otros que también habían estudiado en el Mackay, y otros que habían aprendido Rugby en las universidades. Después me invitaron a jugar y nunca dejé el club. Fui presidente, he sido entrenador…
¿Cuántos años llevas ahí?
Entré en 1980, y el club se formó el año ’75. Son 30 años huevón, chucha!! Jaja… Y también está el Seven, el Seven a Side que cumple 19 años, es el más antiguo de Chile y se ha hecho ininterrumpidamente. Una vez, en la administración de García, no nos prestaron el estadio, y lo fuimos a hacer a Limache, en el estadio de los Maristas de Limache. Siempre lo hemos hecho, en esa oportunidad llegó Old Red, Country Club, Old Mack, Sporting, o sea los clubes llegaron igual, cambió el escenario pero el campeonato se hizo igual. Eso es lo encachado que tiene el Rugby, la solidaridad, Donde hay Rugby van todos, es una cuestión bien nuclear.
¿Y cómo manejas esta dualidad, entre el Joaco deportista y el rockero?
Es que son cosas similares, porque tú trabajas, haces deporte, y tienes que tener constancia, aplicación, ir aprendiendo, estar al tanto de lo último que está saliendo, literatura, no sólo practicar… Y bueno, por otro lado yo no soy músico, pero conozco muchos músicos y he estado siempre ahí, y es bastante parecido: Tienes que tener constancia, ensayar, dedicarte, leer, aprender, no puedes quedarte así nomás. De ahí la diferencia entre los grupos que son de músicos y de ‘no músicos’. Los grupos de músicos, si te fijas en la historia del rock en Chile, permanecen en el tiempo, y los que no son aperrados como músicos, simplemente pasan desapercibidos como la ráfaga de inspiración que les llega y después no siguen. Es que siempre hay que seguir, con constancia. Ante todo es constancia, una cosa se puede dar fácil al principio, pero si no tienes constancia, te quedas dormido, llegas hasta ahí nomás, son cosas muy parecidas.
Debo decirte que a mi todo esto me ha dado mucha satisfacción, como jugador, como entrenador, conocer gente a la que le gusta la misma música que yo, o jugadores de generaciones nuevas, la nueva oleada de cabros metaleros que están saliendo en Villa Alemana, y como ves, el ciclo se vuelve a iniciar. Hay una re-generación, hay otra gente que va a hacer lo que nosotros hicimos, y con más medios, más posibilidades, y eso no importa, porque independientemente de los medios y las posibilidades siempre tiene que haber gente que hace las cosas. Si no está el que hace el movimiento, el que genera y tiene la voluntad de hacer algo, no va a surgir para nada.
En relación a eso surge inevitablemente el tema de la Micro. ¿Cómo piensas que repercute?
Si, porque antes lo que hubo en Villa Alemana y marcó fuerte tanto a nivel regional como Nacional, fueron las Peñas de los Profesores, que igual tenía una onda completamente distinta, pero era un lugar que conglomeraba gente cuya onda era reagrupar, articular con toda la gente que era crítica de la dictadura y lo hacían para juntarse, punto de encuentro clásico. Y si ibas a la peña te marcaban, estaba lleno de sapos, te iban a buscar a la casa. Yo me acuerdo en esa época que si hacías un comentario en contra de la dictadura, te iban a buscar a la casa, la gente no lo cree, pero era así.
¿Y qué repercutió según tu visión, para que surgiera esta nueva generación que a fines de los ’80 comenzó a marcar la diferencia?
Es que la generación nueva no estaba ligada a lo que era el Canto Nuevo o el movimiento de las peñas, pero sí eran críticos, y críticos desde la forma de decir como es la gente joven, que no necesariamente tienes que ser militante o tener una postura política para cachar y darse cuenta de que la cuestión está mal. Entonces la opción era escuchar música, con otras letras, música mucho más agresiva, música que los tipos de las Peñas no pescaban. Yo me acuerdo cuando estaba en la U, los de la Jota no bailaban rock y menos escuchaban esa música. Con suerte tomaban, o no tomaban y olvídate de fumar un pito, menos se iban a jalar una raya! (risas). Pero, son situaciones, y esto surge como un grupo totalmente nuevo, donde la mayoría nació después del golpe incluso, y les tocó que en la rebeldía propia de la juventud, surge el espacio en mi casa donde poder hacer cosas. Yo que vivo acá desde el año ’70, nunca ocupé el espacio hasta el año ’90. O sea pasaron 20 años en los que no ocupé este espacio, ni en el colegio, ni para provecho personal, nada. Lo empecé a ocupar cuando tenía ya 30 años, y no se me había ocurrido antes! Ahí salió este espacio para que tocaran, escucharan música. El espacio está, y no cuesta nada.
¿Cómo ves el proceso de traer a los que se juntaban en el centro para acá?
Mira, es la típica: Gente joven expuesta por tomar copete en la calle. No puede ser. Había una Investigaciones de Chile, en donde los huevones se dedicaban a humillar a la gente, te agarraban a patadas, cachetazos, una falta de respeto inmensa contra la gente, independiente de lo que estés haciendo, nadie te puede venir a pegar porque estés haciendo cualquier cosa, a nombre de qué. Bueno, aparte que antes el tomar copete era casi delito, y ahora es falta. Menos mal, porque tenían a los pacos preocupados de andar cuidando borrachos po, los pacos están para cosas más importantes, más serias… Y sabiendo eso nos vinimos acá, donde no hay nadie, no hay vecinos cerca, estamos al lado del centro, un lugar cerrado, y ahí se empezó a gestar todo. Onda traigamos grupos, hagamos algo, que venga gente… Con pocos medios pero con harta voluntad, y se hizo, que es lo más importante, sobre la marcha pero se hizo.
¿Cómo es eso de ver nacer a grupos importantes para la realidad local como La Floripondio, considerando espacios tan significativos como éste?
Acá tocó Floripondio para el famoso programa El Mirador, un programa de súper buen ‘rating’, súper bien visto, y era obvio que si salía algo de Villa Alemana ahí, iba a repercutir en cuanto a movimiento musical. Pero antes de eso Floripondio partió en la sede de los Derechos Humanos que estaba en Progreso, de hecho para ese programa la Flori vino a tocar especialmente, no era que estuvieran pegados todos los días aquí tampoco. Al principio, al igual que en la sede de los Profesores acá arriba, y la sede de los Pensionados en el barrio Norte también se abrieron espacios. Estamos hablando entonces de 3 asociaciones, de gente mayor que en el fondo, asociaban la gestión a cosas políticas, pero con una actitud de amplitud de entender que esos espacios también podían ser utilizados por la gente joven, donde había rock. No sólo para grupos como Santiago del Nuevo Extremo, o el mismo Víctor Jara con la Violeta Parra, sino para escuchar y ver bandas de jóvenes que tocan Rock. Eso lo entendieron los dirigentes de estas 3 instituciones, lo que es muy bueno. Aunque hubiera que pedirlo con firma, con entidades responsables que apoyaran en el ámbito legal, hubiera que arrendar, o con sólo dejar limpio, todo se cuidaba y sirvió como plataforma en un inicio. La diferencia acá está en lo rústico, que no tienes que andar pidiendo el permiso a nadie, puedes ocupar el espacio igual, la gente puede venir sin estar tensa o pendiente de lo que se haga tira o destruya. Ahora también eso no es necesariamente malo, es algo que siempre pasa e incluso es natural que suceda, pero se da todo en otro contexto, más distendido, no estoy excusando pero son posibilidades, cosas que se dan. 
Claro y directo. Desde la cancha de los Pinos y el Molle solitario nos acoge el Joaco, insigne precursor del movimiento denominado "La Micro de Villa Alemana".
¿Cuáles son las cuentas que puedes sacar a nivel personal de lo que se cultivó en los ’90?
A mi me satisface el que pude compartir con músicos, escuchar música, tenerlos acá, y si tu tienes la posibilidad de gestionar algo y hacerlo, lo pude hacer, es que había que hacerlo… Nunca tuve ninguna duda, ninguna contradicción, pero jugársela. Yo no soy músico pero soy jugado, y los cabros necesitaban un espacio y hay que dárselo po, se los dimos…
¿Cuál es la visión que tienes del movimiento actual en Villa Alemana, partiendo primero por lo musical?
La cantidad de bandas es realmente impresionante, con una gran variedad de música. Y para una ciudad pequeña como Villa Alemana, estadísticamente no sé como será en otras ciudades la relación Cantidad de Habitantes v/s las Bandas que hay, pero para como es Villa Alemana yo encuentro que es harto, no creo estar equivocado…
Crees que el movimiento de bandas que circulan en tu casa se vea en otra ciudad del país…
No, claro. Si más que nada las bandas jóvenes que hay ahora tienen que aprender y llevar las cosas a la práctica. Acá sin duda hay una potencia increíble que hay que saber aprovecharla. Así como en el Rugby tienes que aprender a taclear, presionar, empujar, tienes que saber ponerlo en práctica. Es como jugar un partido: Un jugador que juega 3 partidos al año no es lo mismo que otro que juega 40. Para los grupos es lo mismo. Tienen que practicar, aprender, así van aprendiendo a controlar los equipos, a dominar los instrumentos…
Lo otro es la gestión, aprender a gestionar responsablemente. Todos no responden, mucha gente no pide por temor a lo que pueda pasar después. Sin hablar de los músicos en sí, en la gente que los acompaña hay de todo, y por ahí puede haber un recelo de lo que pueda pasar, pero tiene que evolucionar así, para ese lado…
¿Y en cuanto al deporte? ¿Cómo ves la evolución de Rugby en Villa Alemana?
El club de Rugby tuvo un período muy bueno, cuando llegamos a tener una división Adulta, una juvenil, una intermedia, una infantil y un equipo de mujeres. Actualmente el equipo no está en buen pie, hay una Adulta desarmada, una juvenil que está incompleta, un equipo de mujeres que no ha podido participar en todos los campeonatos que debe participar, la escuela está a medias… Ojala sea una cosa de período que estamos pasando, para el club el Rugby se está achicando, pero en todo caso para una institución, la que sea, tu tienes que sumar y no restar, entones no hay que prescindir de nadie, todas las divisiones son importantes. No conozco a ningún club que sólo se dedique a potenciar al equipo que está en vitrina, sino que se hace con los que vienen abajo. Si no tienes divisiones menores, no tienes futuros, y el club de Rugby tiene que enfocarse a eso… Igual yo ya no tengo mucha incidencia porque ahora estoy en la Isla (N de la R: El Joaco es entrenador de la selección de Rugby de Rapa Nui).
¿Cómo va eso de la Isla de Pascua?
Bueno, estoy a cargo de todo el Rugby de la isla. El Rugby como deporte estratégico es un deporte que ha sido escogido por las autoridades de la isla, para desarrollarlo más que otros deportes, en base a las características físicas e idiosincrásicas del pueblo Rapa Nui. Y no es casualidad, si te fijas todas las islas del Pacífico tienen el Rugby. Claro que es más el de 7, que es como lo mismo pero no es igual… Con base en eso las autoridades hicieron un llamado, yo postulé y fui elegido para estar en la Isla e iniciar ese proceso, que me ha dado mucha satisfacción…
Y volviendo al tema de la música, ¿Cuáles son tus sueños o expectativas de lo que ya está sembrado?
Aquí desde que yo recuerdo, la Autogestión es la que hace las cosas. Pero Autogestión no significa improvisación, ni tampoco hacer las cosas mal, al lote. Autogestión significa hacer las cosas de forma independiente, pero con un trabajo logístico de detalle importante. Por ejemplo preocuparse por el respeto al público y a ti mismo, limpiar el lugar sea donde sea, el orden… Eso es una cuestión de imagen, e independientemente de la amplificación, cuando las cosas se hacen así, no puedes estar pidiendo todo de primer nivel, pero sí el escenario es importante. Desde el origen mismo de lo que es un escenario en la Tragedia, en el Teatro, o incluso en una Procesión, es parte fundamental de la estructura de cualquier espectáculo, porque permite ver al grupo, y también permite que los que estén actuando o los mismos de la organización, puedan ver al público y así generar reciprocidad.
Esa cultura tiene que imponerse, hay que cumplir con eso porque no se puede dejar de lado, de lo contrario empobrece a lo que se ve, y no exige tanto. Es tiempo y capacidad de trabajo, pero no implica que sean cosas prohibitivas. A mi la improvisación no me gusta, pero la Autogestión si, no hay que confundir. Muchos creen que la Autogestión es improvisar, pero no, es hacer las cosas sólo pero maximizando recursos, cumpliendo con los requisitos mínimos, cuidar al grupo, al público, el lugar, hacer las cosas gratas.
Por eso mismo me gustaría que el mismo espacio que se ocupa para el Festival del Fin del Mundo, y se presta para cualquier otra cosa, se pueda prestar realmente para todas las bandas de Villa Alemana que tienen un trabajo hecho, que ya tienen escenario, y darles una buena producción, grabar, poner buena amplificación, un buen escenario, y con puras bandas de Villa Alemana, sería un buen homenaje al Bicentenario. Y es cosa de hacerlo nomás, de voluntad, se puede hacer perfectamente.
¿Algunas palabras para los que lean la entrevista? El mensaje Villalemaníaco…
Los cabros chicos tienen que partir por respetarse a ellos mismos. Tienen que tener clara la postura de enfrentar las cosas haciéndolas bien. Las cosas no son mágicas. Todos los ciclos y metas que uno se propone, tienen que lograrse siendo porfiado y constante. No se puede hacer un día sí, y otro no. Hay que ir sumando, y no es tan complicado. No hay recetas ni mucho menos, es fijarse metas y no irse al chancho, ir paso a paso, con calma y sintiéndose cómodo, siempre avanzando, esa es la actitud. 
Postal para la posteridad. Verano 2010 con el maravilloso fondo de los pinos que "fueron regados con un balde por años para que crecieran, muchos me decían "Joaco, estai loco huevón..." Ahora todos agradecen, jaja..."
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En los pinos yo jugaba cuando niño por alla por el año 1976, y los pinos ya eran maduros y grandes y habia una mayor cantidad que ahora, además habia una flora exuberante, harta agua, ya que a un costado de los pinos estaba el tranque Valdivia, se conocia por ese nombre ya que se podia llegar por la calle valdivia, asi que me parece raro e impreciso que los hayan regado con balde, habia muchos boldos, litres, cañas, helechos, culebras, ranas, pajaros etcc. Hoy los pinos no son ni la cuarta parte de lo que eran, al igual que toda la zona de las "apariciones" ya que arrasaron con toda la flora del lugar.
NADA MAS QUE AGRADECER Y SEGUIR APOYANDO A PERSONAJES COMO JOACO, QUE ESTAN PONIENDO EL HOMBRO Y SACANDO LA CARA POR LA ESCENA VILLALEMANINA.
LARGA VIDA JOAQUIN !!!
WUUUUFFFFFFF
saludos juaco....suerte en tus proyectos!!!!
sixto